Ella sabia que si le tocaban el alma viviría, por eso se empeñaba en decir que no tenia, o inventaba mil excusas, que lo había olvidado en un motel de carretera, que se lo había vendido al diablo, que alguien se lo robo en una fría noche de marzo,,, historias inverosímiles, que completaban la gran mentira de su vida.
Él se había creído el hombre de hojalata, un pedazo de metal vacío caminando por el sendero de baldosas doradas, un sobreviviente al holocausto del amor, un ángel caído al que no le quedaba un trozo de carne que le hiciera parecer humano, ni siquiera un corazón.
Ninguno de los dos supo bien como llegó hasta aquel lugar;
Ella siguió el olor del tabaco de una pipa, él solo siguió unos tacones que caminaban delante.
No hubo tampoco nada especial, fue tan normal, tan convencional, que ninguno puso atención a la mirada del otro. El desdichado destino.
Peces llevados, arrastrados por un río de doble corriente, a los que les da igual llegar o no a un mar.
El camarero le dijo que tuviera cuidado con la chica que no tenia alma, que le rompería el corazón. Él solo se sonrió.
Ella bailó con todos excepto con él.
Esa noche, él le pregunto si era cierto aquel rumor de que no tenía alma.
Ella se quedó callada.
La siguiente noche él se lo volvió a preguntar, y ella solo respondió con un silencio.
Y así noche tras noche, él le formulaba siempre la misma pregunta en aquel bar inhóspito y ella solo callaba.
Una noche, él no le preguntó nada, y ella extrañada espero y espero, en vano, y cuando ya el alba despuntaba, ella le miró y le preguntó: ¿es cierto que no tienes corazón?.
Él permaneció en silencio. No hubo respuesta.
Aquella noche, mucho antes de que ninguno de los dos volviera a preguntar nada en lo que les restaba de vida, ella le saco a bailar un bolero. Y en un susurro al oído le dijo como él le había arañado el alma. Solo obtuvo un silencio.
Ella se pasó el resto de su vida lamentando el habérselo dicho y curando la cicatriz de aquel arañazo. Él se pasó el resto de su vida imaginando que fue lo que ella le dijo y maldiciendo el estruendoroso palpitar de aquel corazón sensible por no haberle dejado escuchar aquellas palabras.
martes, 20 de mayo de 2008
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2 comentarios:
Mi comentario es....
SIN COMENTARIOS,,,,,,
increible...
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