martes, 29 de septiembre de 2009

Un dia cualquiera...

Qué coño!
Si para el diablo mi alma....para ella mi corazón!
Con esta contundencia salió a trabajar...
No le importo el sueño. Ni el cansancio.
Ni la amenaza de tormenta que traía el frio a su ciudad.
Ni si quiera el atasco de mil demonios que encontró.
Se fue feliz, contento y silbando calle abajo, dirección a su trabajo.
Un nuevo día, más especial que el anterior, había comenzado...

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