martes, 6 de septiembre de 2011


Es tarde para quejarme…
Yo quise jugar a la ruleta rusa con víboras….sabia a lo que me exponía.
Pero sus bailes eran hipnóticos. Creí que era un sueño y baje la guardia.
Lógicamente, me picaron. Veneno directo a vena.
Hemotoxina directa al corazón. Necrosis de acción lenta.
Para la próxima vez ya sé lo que hacer….o tal vez no, tal vez vuelva a jugar a la ruleta rusa.
Siempre me ha gustado bailar con todo lo prohibido.
Me va la marcha. Parezco gilipollas a veces.
Ahora puedo ver los dos agujeritos de sus dientes, y como la piel que estaba en contacto se va pudriendo, poco a poco, lentamente y dolorosamente.
Dejando un mal sabor de boca, que se que estará durante mucho tiempo. Pero también sé que no será eterno.
Por suerte existen antídotos contra la mordedura de víboras.
Mañana será otro día, por el de hoy ya no puedo hacer más que olvidarlo.

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