sábado, 18 de octubre de 2008

Castigos y torturas de un destino.
Impulso de un perdido caminante.
Capricho de las musas del Olimpo,
que entonan la Balada del Gigante.

Verdades y mentiras que atormentan
y azuzan la conciencia en cada tempo,
salvadas por la dicha del olvido,
reviven la nostalgia del momento.

Balada del Gigante aquel que gime,
Orfeo con su lira descompuesta
Huyendo sin remedio hacia el infierno
Maldice a aquel que un día fue poeta.

Balada del Gigante condenado,
Viviendo en esta cárcel de convictos,
Juglares que recelan de su suerte,
Bailando al compás de nuevos ritmos.

Balada del Gigante redimido,
Lamiendo sus heridas a escondidas,
silbando cuando no le mira nadie,
Las odas más hermosas de su vida.

Balada del Gigante que adormece,
mecido por la nana de la luna
soñando que compone cada noche,
romances de pasión y de amargura.

Balada del Gigante que lamenta
llorando a cada rato en los rincones,
y entona con suspiros desdichados
el sueño de Morfeo en sus canciones.

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